El equilibrio

El equilibrio es algo que nos acompaña toda la vida. Una persona que aprenda a actuar en todos los ámbitos de su vida manteniendo un estado de equilibrio constante será una persona feliz.

Todas las personas tenemos varios campos de nuestra vida que nos ayudan a aprender y evolucionar. Pero en muchas ocasiones la gente no sabe cómo desenvolverse bien en alguno de esto campos, lo que causa un desequilibrio personal y un perjuicio en el entorno. Si aprendemos cuales son los aspectos principales de nuestra vida y los vamos observando para mantenerlos equilibrados, podremos llevar una vida más calmada y disfrutar de todo lo que nos rodea.

Los aspectos que debemos regular son siete, en otras culturas se llaman chakras pero aquí nos referiremos a ellos como los siete centros. Es importante que los adultos aprendan a equilibrarse para que lo puedan transmitir a los niños.


El primer centro
Es el centro relacionado con la vida. Su equilibrio se encuentra con la práctica del deporte, con el cuidado del cuerpo, con el cuidado del aspecto físico, nuestra relación con el dinero, con el trabajo, con la salud física y con las ganas de vivir. Se trata de encontrar el máximo equilibrio con todo lo relacionado en estos campos. Es tan malo un exceso de deporte, como no practicar nada. Probablemente, las dos opciones te llevarán a lesiones físicas. El cuidado del aspecto físico también está relacionado con este centro: si dejas de cuidar tu aspecto, provoca tanto desequilibrio como el excesivo cuidado. Hay que encontrar el máximo equilibrio entre los aspectos opuestos. Podemos decir que es sumamente importante permanecer en un estado de equilibrio, de lo contrario sentiremos las consecuencias y no podremos disfrutar de la vida.




El segundo centro
Es el que tiene que ver con la sexualidad. En el campo de la sexualidad, se debe partir de una base: todos los extremos son perjudiciales para su equilibrio. Hay que encontrar la justa medida entre el exceso y la escasez. Justamente en la sexualidad se puede apreciar muy bien el sentido de la unidad, porque el hombre y la mujer se complementan y, por lo general, el hombre suele tener mucho apetito sexual, mientras que la mujer suele tener menos. Los dos juntos deben trabajar para compenetrarse y encontrar un equilibrio en este sentido. Es un trabajo muy bonito, de comunicación, de respeto y de unión. En la sexualidad se pueden aprender y trabajar muchos valores. Por supuesto, la homosexualidad es algo normal y también deben trabajar el equilibrio y el respeto a través de la comunicación; lo importante es estar equilibrado/a.




El tercer centro
Este centro es el que tiene que ver con las emociones, y hay que tenerlo muy en cuenta para poder estar felices. También se relaciona con los nervios y con el aparato digestivo, puesto que un estado emocional muy movido nos provocará un estado de ansiedad y seguramente nos impulsará a comer, o a veces lo contrario. También es el centro de la voluntad, por esto es muy importante estar en equilibrio, pues sin voluntad no llegaremos a ha disfrutar de nada de lo que hagamos. Le van muy bien al tercer centro los pensamientos positivos, la meditación, la relajación, el deporte, etc.



El cuarto centro
Es el centro de conexión con nuestra parte más elevada, nuestra alma. Trabaja principalmente el amor incondicional y el perdón. Es muy difícil llegar a un estado de amor incondicional hacia todos los seres, pero si nos enfocamos en ello, poco a poco iremos aprendiendo a hacerlo.
 La mejor manera para poder trabajar este centro es intentar ver las cosas que suceden en nuestro entorno como si tuviésemos un prisma y pudiésemos ver desde una perspectiva de amor y perdón. Valorando las acciones que suceden a nuestro alrededor y pasándolas por el prisma, intentando, cada vez más, ver las cosas de esta forma. Esta manera de trabajar ayuda a que, poco a poco, vayamos aprendiendo a tener una visión y una conexión con nuestro cuarto centro.
Aunque no debemos poner intención en cambiar nuestro entorno, sino en cambiar nosotros. Si cambiamos nosotros, es cuestión de tiempo que los demás aprecien nuestro cambio y que todo empiece a transformarse, sin hacer ningún esfuerzo. Todos tenemos la capacidad de trabajar este centro y, cuánto más lo trabajamos, más nos acercamos a nuestra alma y a la felicidad. ¡Nada da mayor felicidad que amar!

El quinto centro
Es el centro de la comunicación y de la expresión. Es muy importante tenerlo equilibrado porque, gracias a él, podremos estar en armonía con nuestro entorno. El equilibrio de la comunicación se consigue a través de la auto-observación.

Debemos ver si necesitamos expresar nuestros sentimientos. Si se nos ha quedado algo dentro, probablemente, nos provocará un desequilibrio. Pero también si expresamos demasiado, sin pensar lo que decimos y sin que nos importen las repercusiones de nuestras palabras, estaremos en un desequilibrio.

Siempre debemos buscar la manera de expresarnos o de decir las cosas, respetando a los demás. Nunca debemos hacer daño a los demás por decir las cosas, porque lo habremos dicho desde el odio, y eso desequilibra este centro. Debemos encontrar la manera para poder hablar desde el amor. El desequilibrio también es no decir las cosas, si tenemos un entorno en el que hay cosas que suceden que nos duelen. Debemos decirlas desde el respeto, pero debemos estar en equilibrio con nuestro centro, y no las podemos guardar. Hay gente que siempre lo suelta todo y nunca se calla nada; por lo general a esta gente le importan bien poco las consecuencias de sus palabras, y esto también es un desequilibrio con este centro. Desde la observación y la reflexión se encuentra el equilibrio. Debemos armonizarnos respetando siempre a los demás.



El sexto centro
Es el centro que controla los cinco anteriores.
Es muy importante que esté equilibrado, puesto que si se descontrola, acabará descontrolando a los otros. Está relacionado con la mente. Desde esta podemos observar, reconocer, reflexionar y equilibrar cualquier centro.
Hay muchas personas a las que les resultará muy difícil armonizar algunos centros, pero para aprender a controlarlos hay estrategias como, por ejemplo, trabajar cada centro con lo que lo equilibra. También desde la mente se pueden controlar, pero a veces el que está mal es tan fuerte que debemos regularlo a través de la práctica de las diferentes acciones específicas que los ajusten.
El sexto centro también tiene que descansar. Es muy importante relajarse o meditar, para poder darle un respiro. No hace falta practicar unas horas al día, basta con desconectar unos veinte minutos y será suficiente. Por las noches, muchas veces soñamos y no somos conscientes de ello, pero la mente no puede descansar como le corresponde. Para poder estar equilibrados y rebajar los niveles de estrés, es muy importante la relajación del cuerpo físico y de la mente. Por esto, aparte de dormir, debemos meditar o relajar la mente.




El séptimo centro
 Este es uno de los que más nos puede ayudar en el momento en el que nos encontramos, y es el que trabaja el sentido de la gran unidad que todos somos. La manera en la que se puede trabajar este centro es con la meditación y con el pensamiento. Si primero meditamos, relajamos todos los centros, y después reflexionamos sobre la gran unidad que todos formamos a diferentes escalas, podremos entender cada vez mejor que no debemos ir hacia una sociedad competitiva, sino colaborativa. Debemos colaborar todos, unos con otros, trabajar como la gran unidad que todos somos. Debemos enfocarnos en pensamientos de unidad y de cómo cambiarían las cosas si todos trabajásemos desde esta perspectiva.
Los pensamientos de unidad abren la mente y esta abre la perspectiva hacia una sociedad de trabajo colectiva para la mejora de todos. Solo debéis relajaros, reflexionar y abrir vuestra mente y vuestros corazones al gran cambio de todos a una.



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